Cuba Cinco estrellas

Martí inspiró las ideas, los fusiles las hicieron cumplir.

sábado, julio 06, 2013

Indigesta de bloqueo





La dispepsia aparece generalmente cuando se ingieren grandes volúmenes de alimentos.  Y si por alguna razón esos alimentos presentan cierta acidez, la indigestión puede ser tan grave que llegue a ocasionar la muerte de un organismo vivo por deshidratación.

Este es el caso  del imperio estadounidense, que lleva cocinando y consumiendo bloqueo exageradamente por mucho tiempo.

Consumirlo por más de 50 años como  plato fuerte  para alimentar sus pretensiones expansionistas,  viene  ocasionándole,  desde siempre,  trastornos en el  tracto digestivo de graves consecuencias, y aún más por la  sobregirado  acidez de las legislaciones  agregadas.    

El bloqueo que ha consumido el imperio en tanta cantidad, y por tanto tiempo, es ya una amenaza mortal para este organismo.

Llamada eufemísticamente embargo, se sirve sistemáticamente desde el año 1962 en los banquetes imperiales, bajo el pretexto de recuperar las supuestas pérdidas de proteínas  cuando la naciente Revolución cubana  nacionalizó las transnacionales, los latifundios y las fábricas de azúcar.

Sazonado desde los primeros años con subterfugios como la amenaza de la expansión del comunismo por el hemisferio, la violación de los derechos humanos, o la condición de país promotor del terrorismo, si alguna vez produjo un buen sabor en el paladar imperial, hoy es un bocadillo que solo el cocinero, a pesar de las muecas, finge reconocerlo como un manjar.

Promocionar el bloqueo para que el resto del mundo lo consuma como un plato exquisito, y  de obligatoria presencia  en sus cenas, no es ninguna gracia, pues ya todos saben el grado de ingestión que causa este virtual alimento.

Paradójicamente, la indigesta que sufre el imperio solo puede ser curada  por la cienciacubana, que a pesar de las restricciones, codea sus resultados con los mejores laboratorios mundiales.

Pero como existen las negativas de comerciar con Cuba que impone el bloqueo, lo más seguro es que se cumplo el axioma del pez,  que muere por su propia boca, porque Cuba tiene el remedio para este mal.


A


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viernes, noviembre 11, 2011

Superaman esta en La Habana


Hay un Superman de ficción y otro real

El Superman de aventuras surge en New York en el año 1938, o sea ya tiene 73 años de edad, pero no lo aparenta. El de desventuras cincuenta y tanto, mas representa cien.

El Superman real está en La Habana, y también en toda Cuba, pero bajo otro nombre y otro aspecto que serán revelados más adelante.

El semidios, es un personaje ficticio, un superhéroe de cómics que aparece en las publicaciones de DC Comics, considerado ampliamente como un icono de los Estados Unidos. Fue creado por los estadounidenses Jerry Siegel, escritor. y Joe Shuster dibujante, en momentos que el país norteño estaba hundido en una gran depresión.

El Superman ficticio está lleno de simbolismos idealizados, el real da fe de simbolismos materializados.

Al de las tiras comics, los programas de radio y televisión, los filmes, los books comics y video juegos. solo le falta la omnipresencia, pero hasta ahí no llegaron sus creadores por respeto a Jehová. Siegel y Shuster fueron hijos de inmigrantes judíos.

A pesar de la tendencia izquierdista de los creadores, del papel de activista social, de luchador contra políticos y empresarios deshonestos, y hasta de oponerse al Ku Klux Klan, Superman le vino como anillo al dedo al gran capital. ¿Quién no ha soñado con estar dotado de superpoderes para sí y para su nación? Pues este superhéroe cumplía con los requisitos del sistema: Ser el más poderoso hombre o sistema del universo.

Siegel y Shuster lo concibieron para ordenar la moral y ser ejemplo de humanismo; no en balde Hitler lo prohibió en Alemania y en España se le cambió el nombre por Ciclón.

El otro Superman, el material, el que desborda la ficción y convierte en realidad las ansias de poder, el que nace de leyes dictadas por congresistas y se conoce por sus acciones, ese está en Cuba, pero con otro nombre concreto, y con una forma de hacer también concreta.

Este no necesita que el público lo acepte, sino le obliga a que lo acepte.

El Superman de ficción enfrenta el mal, el material juega a las escondidas con el mal.

Aquel aparece como un héroe constructivo, este como un gendarme destructivo.

Al primero, el papel de los deportistas cubanos en los recién finalizados juegos panamericanos, o el desarrollo del décimo cuarto Festival Internacional de Teatro de La Habana, no le produce insomnio; el segundo se desvela para que la Mayor de las Antillas fracase en el deporte, el arte, la ciencia, en fin, en todas las esferas de la sociedad.

Para eso está en Cuba, no físicamente, pero si como un ave tenebrosa que descarga sus garras superpoderosas bajo las más sórdidas intensiones.

La kryptonita debilita las fuerzas del Superman de ficción, la historia la del Superman de imposiciones, historia que tolera la doble personalidad del hombre de acero inventado, pero no la doble moral del superpoderoso fabricado.

No pensar que estos supermanes son opuestos, nada de eso. Más bien se complementan. Ambos se empeñan en el mismo superobjetivo: La dominación, sólo que uno la edulcora y el otro la amarga.

Por falta de espacio queda pendiente el verdadero nombre del Superman real para otra meditación sobre trampas y tramposos.

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